lunes, 6 de septiembre de 2010

Figuras retoricas


Anáfora

(Es una repetición de palabras al principio de un verso o al principio de frases semejantes)

¿Soledad, y está el pájaro en el árbol,
soledad, y está el agua en las orillas,
soledad, y está el viento en la nube,
soledad, y está el mundo con nosotros,
soledad, y estás tú conmigo solos?





Antítesis (Contraste)

(Contrapone dos ideas o pensamientos; es una asociación de conceptos por contraste. El contraste puede ser por oposición de palabras (antónimos), frases de significado contrario, etc.)

A florecer las flores madrugaron.
Y para envejecerse florecieron;
Cuna y sepulcro en un botón hallaron.





Elipsis

(Suprime elementos de la frase (sin perjuicio de la claridad), dotándola de brevedad, energía, rapidez y poder sugestivo.

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso. . . ¡yo no sé
qué te diera por un beso!





Epíteto

(Es el adjetivo, que colocado delante del sustantivo, expresa una cualidad de alguna persona o cosa)

«el terrible Caín», «la blanca nieve»





Asíndeton

(Consiste en omitir las conjunciones para dar a la frase mayor dinamismo)

Acude, corre, vuela,
traspasa la alta sierra, ocupa el llano,
no perdones la espuela,





Polisíndeton

(Consiste en usar más conjunciones de las necesarias para dar a la frase una mayor solemnidad)

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.





Aliteración

(Es una repetición del sonido inicial en varias palabras de un mismo verso, estrofa o frase)

Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
suelta y verás si a mi choza viene
que aún tienen sal las manos de su dueño.





Onomatopeya

(Consiste en imitar sonidos reales por medio del ritmo de las palabras)

En el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaba.





Hipérbaton

(Consiste en invertir el orden gramatical de las palabras en la oración y la ilación lógica de las ideas)

Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma.


«domando el rebelde, mezquino idioma del hombre»


Cerca del Tajo, en soledad amena,
De verdes sauces hay una espesura.


«hay una espesura de verdes sauces»


Hipérbole

(Consiste en exagerar las cosas aumentando o disminuyendo la verdad de lo que se dice.)

«Tengo un sueño que me muero»





Érase un hombre a una nariz pegado:
érase una nariz superlativa;
érase una nariz sayón y escriba;
érase un pez de espada muy barbado.





Personificación (Prosopopeya)

(Consiste en atribuir cualidades propias de los seres animados y corpóreos a los inanimados o abstractos y, en particular, los atributos humanos a otros seres animados o inanimados)

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;





Sólo se oirá la risa blanca de las estrellas
Persiguiendo a las sombras por todos los caminos.





Símil o comparación

(Expresa de una manera explícita la semejanza entre dos ideas valiéndose de las partículas como y cual.)

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder





Y todo en la memoria se rompía,
tal una pompa de jabón al viento.





Paradoja

(Es una antítesis superada porque une ideas contradictorias por naturaleza, en un mismo pensamiento el cual generalmente encierra una verdad profunda)

La noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.





Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero





¡Oh soledad, que a fuerza de andar sola
se siente de sí misma compañera!





Perífrasis (circunlocución)

(Dice con un rodeo de palabras lo que podría decirse con menos o hasta con una sola)

Allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos;
allegados, son iguales


«los que viven por sus manos (por los artesanos) y los ricos.»


«Doméstico es del Sol nuncio canoro» (por el gallo)





Alusión

(Es la perífrasis que hace referencia a persona o cosa conocida sin nombrarla)

Aquél sólo me encomiendo,
aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad





Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar. . .





Eufemismo

(Es la perífrasis que se emplea para evitar una expresión penosa u horrenda, grosera o malsonante)

Le señaló la puerta. (por echarlo de casa)


Pasó a mejor vida. (por morir)





Ironía

(Da a entender lo contrario de lo que se dice)

¿Y quién duda que tenemos libertar de imprenta?
¿Que quieres imprimir una esquela de muerto;
más todavía, una tarjeta con todo tu nombre y
tu apellido bien especificado? Nadie te lo estorba.





Sarcasmo

(Es la ironía misma cuando pasa al tono amargo o mordaz, cruel, insultante)

Gocemos, sí; la cristalina esfera
gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera,
los campos pinta en la estación florida:
Truéquese en risa mi dolor profundo . . .
Que haya un cadaver más ¿qué importa al mundo?





Sinestesia

(Es la descripción de una experiencia sensorial en términos de otra.)

Que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.





Sobre la tierra amarga
caminos tiene el sueño . . .





¡Qué tristeza de olor de jazmín!



¿Que es una leyenda?

Leyenda es una narración oral o escrita, con una mayor o menor proporción de elementos imaginativos y que generalmente quiere hacerse pasar por verdadera o basada en la verdad, o ligada en todo caso a un elemento de la realidad. Se transmite habitualmente de generación en generación, casi siempre de forma oral, y con frecuencia experimenta supresiones, añadidos o modificaciones.

¿Que es una Fabula?

Una fábula es un relato breve de ficción, protagonizado por animales que hablan y escrito en prosa o verso con una intención didáctica de carácter ético y universal formulada la mayor parte de las veces al final, en la parte denominada moraleja, más raramente al principio o eliminada ya que puede sobreentenderse o se encuentra implícita.

Fabula:El leon y el Raton


Fábulas
El león y el ratón
El sol de la tarde caldeaba las flores, hasta que empezaron a balancearse soñolientas y e! follaje de los árboles proyectó un cambiante dibujo de sombras sobre el suelo del césped del bosque. Reinaba el silencio, y todos los animales estaban tendidos, durmiendo cómodamente la siesta: todos, salvo el ratoncito gris, que retozaba en la danzarina luz y en la sombra. Tan feliz se sentía en aquella dorada tarde estival.
Pero... ¡ay! Persiguió de manera tan alocada su propia cola, que chocó con el gran león, tendido perezosamente al pie de un árbol. El tonto ratón creyó que sólo había chocado con el tronco del árbol, y hasta que se topó con la nariz del león y sintió el aliento del gran animal, no comprendió lo que había hecho.
El rey de la selva se movió como si sintiera un cosquilleo en la nariz y, abriendo un ojo, vio al ratoncito gris. Inmediatamente, puso la pata sobre la larga cola del animalito. El ratón chilló, con terror:
—¡No, no, rey León! ¡Te suplico que tengas piedad de mí!
Tiró y forcejeó desesperadamente, tratando de liberar la cola del peso de la gran pata que la sujetaba. Pero no pudo zafarse y, cada vez que el león profería un rugido ensordecedor, como un trueno que viaja por los cielos, el ratoncito se estremecía de susto.
—No, no —decía, con voz trémula—. No, rey León ¡No! Ten piedad de mí.
¡Quita tu pata de mi cola y déjame ir!
Pero el león se limitaba a aturdido con otro rugido.
Entonces, apelando a todo su ingenio, el ratón le dijo, taimadamente:
—Sin duda, el gran rey de la selva no querrá mancharse las patas con la insignificante sangre de un ratoncito gris. ¡Suéltame, rey León!
Pero el león le asestó un golpe con la pata.
—¡Oh rey León! Si me sueltas, algún día te salvaré la vida.
Al gran animal lo divirtió tanto esta idea, que se echó a reír sonoramente y, alzando la pata, dejó huir al asustado ratón.
Varias semanas después, el ratoncito, al corretear de nuevo entre los árboles del bosque, oyó un bramido de dolor que llegaba del otro lado de la arboleda. Siguió la dirección del ruido y vio a su amigo el león, firmemente atrapado en la trampa de un cazador. Ahora le tocaba al gran rey de los animales tirar y forcejear. Pero cuanto más intentaba liberarse de la red, tanto más se enredaba en ella.
El ratón advirtió en seguida lo que sucedía y empezó a roer las mallas de la red hasta que, a los pocos minutos, el rey de la selva quedó en libertad.
—Un favor merece otro —dijo con vivacidad el ratoncito, mientras escapaba para jugar persiguiendo las sombras de la tarde.

Fabulas: El zorro y la Cigueña


Fábulas
El zorro y la cigüeña
El viento murmuraba suavemente entre las hojas y mecía las margaritas que punteaban el claro del bosque. El día era hermoso.
El zorro y la cigüeña, sentados sobre la fresca hierba, almorzaban. El zorro, que era el dueño de casa, engullía afanosamente la sopa de uno de los platos en que la había servido. Pero el solemne pájaro que era su invitado estaba sentado cortésmente ante su plato, observando en silencio. Al parecer, no tenía hambre. De vez en cuando, sumergía su largo pico puntiagudo en el plato, pero apenas lograba atrapar unas gotas.
Cuando el zorro, con su larga lengua flexible, hubo lamido ambos platos de sopa hasta no dejar nada en ellos, se relamió y dijo:
—¡Qué buena cena!
E hizo chasquear sus labios ruidosamente.
—¡Muy buena cena! —repitió—. Lamento que no hayas comido más.
La cigüeña no hizo comentario alguno. Sólo sugirió que el zorro le hiciera el honor de acudir a cenar con ella al día siguiente.
El zorro aceptó de buena gana y a la hora convenida, llegó trotando al claro del bosque donde habían cenado la víspera.
Pero... ¡cuál no sería su consternación al encontrar, sobre la mesa de la cigüeña, una cena de deliciosas canes picudas, servidas en jarros altos y angostos! Con su largo pico, la cigüeña podía penetrar en lo más profundo de los jarros, y comía ávidamente, mientras que el zorro, a quien se le hacía la boca agua, miraba desaparecer un bocado tras otro. Lo único que pudo obtener fue lo poco que había goteado por los bordes de las jarras.
Por fin, cuando hubo renunciado a toda esperanza, se alejó gruñendo, mientras la cigüeña batía las alas con aire de triunfo.

Dioses de la muerte

El reino de los muertos o inframundo, conocido comúnmente como Mictlan, era gobernado por el Señor del Inframundo, Mictlantecuhtli, y por la esposa de este, Mictecacihuatl, los Infiernos, el Chignauhmictlan. Pero aparte de estas deidades, existían otros dioses y diosas que poblaban las regiones del Mictlan y que casi
siempre encontramos por parejas. Una de ellas es Ixpuzteque, El que tiene el pie rotoy su esposa Micapetlacalli, Caja de muerto. Por último conocemos el nombre de Tzontemoc, El que cayo de cabeza, y su esposa es Chalmecacihuatl, La sacrificadora .

Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl eran la pareja más importante de las regiones del inframundo y habitan la más profunda de ellas, a donde llegan los hombres a descansar, no sin antes entregar a las deidadespresentes valiosos.

Mictlantecuhtli aparece con el cuerpo cubierto de huesos humanos y un cráneo a manera de mascara, con los cabellos negros, encrespados y decorados con ojos estelares, puesto que habita en la región de la oscuridad completa. Adornan su cabeza una rosetas de papel de las que salen conos, uno sobre la frente y otro en la nuca. Sus animales asociados son el murciélago, la araña y el búho (tecolotl).

Quitar el Hipo

Un hilo en la frente para quitar el hipo
Es tradicional que a los recién nacidos y lactantes que tienen meteorismo y presentan hipo por irritación del diafragma, les pongan las madres un hilo mojado pegado sobre la región central de la frente del niño.